¿Qué es el abuso sexual a menores?
Cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal, impuesta a un niño o niña, realizado sin violencia o intimidación y sin consentimiento. Puede incluir: penetración vaginal, oral y anal, penetración digital, caricias o proposiciones verbales explícitas.

El abuso sexual no necesariamente es una violación. Puede haber contacto directo, tocamiento de genitales y/o penetración sexual (violación o incesto), pero también se considera abuso la manipulación del o la menor con fines pornográficos, obligarle a observar actitudes sexuales, así como hablarle sobre temas obscenos cara a cara o a través del teléfono o de Internet.

El abuso sexual a menores ocurre en todos los estratos sociales.

"Se conoce que en España 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 6 niños podría sufrir abusos durante su infancia."
Ministerio de Asuntos Sociales. Dr. Félix López, 1994
     Abuso sexual   Comportamientos sexuales con contacto directo:
  • Tocar a un/a menor en sus genitales para obtener un placer sexual.
  • Hacer que el/la menor toque los genitales de la persona abusadora o mutuamente.
  • Acariciar y/o besar al/la menor con propósitos sexuales, siempre obteniendo placer, o hacer que el/la menor se lo haga a la persona abusadora.
  • Introducir objetos o partes del cuerpo, como dedos, lengua o pene en la vagina, boca o ano de un/a menor.

Comportamientos sexuales sin contacto directo:
  • Mostrar material pornográfico a un/a menor.
  • Exhibir los genitales delante de un/a menor.
  • Pedir a un/a menor que interactúe sexualmente con otro.
  • Seducir a un/a menor a través de Internet, teléfono, carta, para propósitos sexuales.
  • Fotografiar a un/a menor en posiciones sexuales.
  • Exponer al/la menor a ver actos sexuales de personas adultas en presencia física.
  • Observar al o la menor desnudo mientras se viste o utiliza el baño, para obtener placer sexual.

Aquellos niños y niñas víctimas de abuso sexual que mantienen el abuso en secreto, o los que al “contarlo” no son tomados en serio, corren un riesgo muchísimo mayor de sufrir problemas psicológicos, emocionales, sociales y físicos que la población en general. Muchas veces estos problemas les acompañarán en su vida adulta. Esto nos muestra la gran dificultad a la hora de detectar las situaciones de abuso, por ello, existe la urgente necesidad de concienciar y sensibilizar a la población adulta y de dotar a los más pequeños, a través de programas de prevención, de las herramientas y habilidades para hacerse respetar y pedir ayuda ante cualquier forma de maltrato o abuso a la que puedan ser sometidos.

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